El despertar de la fuerza: el Tarwi y sus promotores

Episodio IV: Una nueva esperanza

William Trujillo y Daysi Jaimes son dos “Jedis” emprendedores que buscan promover el consumo y revalorización del Tarwi, una leguminosa con alto valor proteico, con el fin de fomentar un estilo de vida saludable, favorecer económicamente a los agricultores y, sobre todo, promover la investigación científica de este grano andino para que todo el proceso industrial sea eficaz y de bajo costo, minimizando al máximo su impacto ambiental.

El Lupinus mutábilis (el tarwi andino) tiene más proteínas que cualquier otra fuente proteica vegetal a nivel de granos, de 10 a 20% más que la soya, y se puede producir en toneladas.

Emprendedores tarwi

Episodio V: el imperio contra ataca

El Tarwi o “chocho” crece en la zona andina de nuestro país, entre 2500 y 4000 msnm, aproximadamente, y según los registros arqueológicos su domesticación ocurrió incluso antes de la cultura Chavín. Si bien con el paso de los años la demanda ha logrado subsistir, principalmente en Ancash y en Cusco, resulta preocupante que la oferta aún no es suficiente porque para el agricultor su producción es marginal.

Al respecto, William nos comenta que el tarwi usualmente no crece en chacras completas, sino que siempre es sembrado en los bordes, como barrera natural para separar las chacras, obteniendo solo pequeñas cantidades que explican su alto precio a nivel local. En este sentido resulta paradójico que, si bien Ancash es una de las regiones en las que más se consume el chocho, la mayor parte de lo que se consume proviene de los departamentos de la Libertad, Puno y Junín, donde se produce en mayor cantidad.

Así, una de las misiones de Daysi y William es aumentar la demanda de Tarwi para que puedan negociar con los agricultores su mayor producción, recibiendo un precio justo por su sembrío y cosecha.

granos de tarwi

Episodio VI: El regreso del Jedi

William Trujillo es un Físico de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que luego de estudiar su maestría, doctorado y post doctorado en Brasil, decidió regresar al Perú para hacer ciencia y ayudar a promover la ciencia en el Perú.

Gracias a la Beca de Repatriación de Investigadores Peruanos de Cienciactiva (Concytec), se insertó en la academia peruana para estudiar las nanopartículas de óxido de hierro con fines médicos y ambientales, pero casi de inmediato percibió que para continuar era necesario un ecosistema de investigación más sólido y también mayor presupuesto para ello, y fue así como decidió crear una empresa que venda equipos de investigación. Sin embargo, con el tiempo esto tampoco le pareció suficiente, él sabía que si quería dinamizar la ciencia en el Perú, debía empezar una revolución desde abajo, desde lo más pequeño o incluso insignificante para muchos.

Fue así como su memoria lo transportó a su tan añorado Huari (Ancash), y recordó aquella época en la que el premio para el equipo ganador de la “pichanguita del día” era ir a comer una fuente de “cevichocho”. Desde entonces y, aprovechando su formación técnico-científica, ha comenzado a investigar los diferentes tipos de Lupinus (familia del tarwi), sus potencialidades, su procedencia y su producción.

tarwi

Episodio VII: El despertar de la fuerza

Luego de ganar el fondo de Ideas Audaces, concurso de Cienciactiva que promueve emprendimientos innovadores provenientes de la labor de investigación científica, William puso formalmente en marcha su emprendimiento con el apoyo de Daysi Jaimes, quien también comparte su amor por el Tarwi.

Sin embargo, la producción eficiente del tarwi es todo un desafío. Para venderlo listo para el consumo humano, primero se debe extraer el alcaloide tóxico que trae consigo. Para ello se sancocha el grano y luego se realiza un proceso de lavado continuo. Ahí es cuando surge la primera pregunta ¿Cómo extraer el alcaloide en el menor tiempo posible sin que se utilice tanta agua en el proceso? Así mismo, teniendo en cuenta la demanda creciente de productos nutritivos y la oferta actual de los agricultores, los emprendedores se preguntan ¿Cómo extraer las proteínas del tarwi al máximo para que sea más atractivo al público y, por ende, más vendido?

Ante estas interrogantes, el objetivo a largo plazo de William y Daysi es sin duda desarrollar tecnología que permita sustraer la proteína aislada y los alcaloides de manera eficiente. Si bien el camino para ello es largo, han empezado con la venta de tarwi al fresco y pasteurizado listo para consumir, así como la venta del famoso “cevichocho” en las Eco-ferias de Barranco y San Miguel.

Además, con el fin de que el mercado crezca poco a poco, están siendo proveedores de tarwi para algunos restaurantes y ecotiendas, y están en proceso de generar productos derivados como la leche de tarwi con quinua, que será mucho más proteica que la leche de almendras (1%) y la leche de vaca (5%). Así mismo, esperan que a mediano plazo puedan estar vendiendo el Tarwi y sus derivados en algunos supermercados de Lima y provincias.

super tarwi

Lecciones aprendidas: “Un emprendimiento es como un bebé que se para cayendo y que necesita un montón de cuidados, pero lo importante cuando estés abajo es impulsarte buscando resolver qué necesitas o qué mejoras puedes hacer (canales de distribución, alianzas, etc) pensando siempre ser positivo con todos”, menciona Daysi.

Una anécdota: “Hay como un preconcepto o un estigma social sobre el consumo del tarwi porque es un producto que se vende en el mercadito y por eso la gente no lo difunde mucho” menciona William.

Equipo: Si tú también tienes ganas de emprender debes saber que es muy importante que los miembros del equipo se complementen. William tiene un perfil investigador y Daysi ve la parte comercial.

El DATO: Para preparar hamburguesas de tarwi, el cual se vende sancochado, deberás licuarlo, retirar el exceso de agua y mezclarlo con harina de yuca para que esté listo para freír.

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